Respuesta a una pregunta sobre el Manifiesto Emergente


Quisiera responder a la pregunta que me hizo un amigo a través de Facebook.

“¿Realmente la gran iglesia imperial será capaz de tener en cuenta los puntos de vistas que planteas? ¿Realmente cederán a su autoritarismo, riquezas, control social etc., por una vida en fe… una verdadera fe sustentada en el amor y no en el miedo?”

Cuando me propuse expresar la realidad que actualmente estamos viviendo a través del manifiesto emergente, tenía sumamente claro que:

benny_hinn-india En primer lugar, vivimos un momento histórico coyuntural que ha sido propiciado por la decadencia de los modelos eclesiales autoritarios o imperiales. Esta decadencia está dada principalmente porque no han sido capaces de hacer una correcta lectura de los tiempos a los cuales nos enfrentamos, o si lo hicieron no fueron capaces de dar el salto o giro histórico que se les propone, esto es, renunciar a los fundamentos absolutos en los que basan todo su modelo.

En segundo lugar, la realidad a la cual nos enfrentamos nos desafía a experimentar nuevos modelos de relaciones alejados de un centro absoluto que es el que propiciaba y sostenía los modelos eclesiales jerárquicos y autoritarios. No sólo la Iglesia Católica Romana se basa un modelo jerárquico y autoritario propiciado por un absoluto, sino que todo modelo eclesial que sostenga la clarividencia de lo absoluto. En las iglesias evangélicas generalmente el absoluto está sustentado en la Biblia, o en un líder que se atribuye a sí mismo esa capacidad de desvelar el absoluto. Ejemplos de esto serían los líderes que se atribuyen para sí la posesión del Espíritu, o la correcta interpretación de la Biblia, el fenómeno de los profetas y apóstoles que hoy están de moda. Todos tiene en común una cosa, esto es, sustentar relaciones de poder con base a su experiencia privilegiada con lo absoluto y la cual no todos puedes acceder.

¿Quiere decir esto que se debe negar la existencia de absolutos? ¿En la negación de los absolutos no está de fondo la negación de Dios? ¿No es acaso la Biblia el acceso a esa verdad absoluta?

En el fondo de la problemática está más bien nuestra incapacidad de acceder a la realidad como absoluta. Está el reconocimiento de que todo intento es una aproximación subjetiva, es decir relativa al sujeto que intenta acceder a dicha realidad. Está el reconocimiento de que todo es una interpretación.

n619282209_938096_5641En este reconocimiento se sustenta el nuevo modelo emergente de ser iglesia y que tiene enormes implicancias. De este hecho es que no se pueden sustentar relaciones eclesiales jerárquicas y autoritarias, sino que como el acceso a la verdad – Dios, Biblia, etc, – es subjetivo se debería practicar un modelo horizontal donde es una comunidad la que a través del diálogo se encamina hacia la búsqueda de lo sagrado y donde es sumamente importante la experiencia de cada individuo en su relación de búsqueda de lo sagrado.

Teniendo en cuenta esto, ¿importa que las iglesias basadas en el modelo antiguo y que se sustentan en el poder cedan a su autoritarismo? En realidad no, porque el futuro del nuevo modelo que se propone está en la conformación de nuevas comunidades de fe que encarnen y experimenten lo que propone el manifiesto. Por ningún motivo es un modelo que se deba imponer a través del poder, sino que es un modelo para vivir y experimentar la fe bajo los nuevos presupuestos de nuestro tiempo. El futuro no depende de la transformación o acomodo de lo añejo, sino de la experimentación y puesta en práctica a través de comunidades alternativas.

Anuncios

Orar con los ojos bien abiertos


orando22En unas conferencias organizadas por la Red del Camino en Republica Dominicana, Brian Mclaren contó el siguiente chiste:

“Cuando los colonizadores llegaron a nuestros países, ellos tenían la Biblia y nosotros la tierra. Todos cerramos los ojos para orar. Cuando los abrimos, ellos tenían la tierra y nosotros la Biblia”.

Lo que puede ser más chistoso es la cantidad de anécdotas que podemos seguir agregando respecto de las relaciones coloniales en Iberoamérica. No sólo poseyeron la tierra, sino que además poseyeron nuestras a mujeres.

Luego, cuando al fin nuestros países se “independizaron” políticamente decidimos abrirnos al libre comercio. Esto bastó para que los ingleses llegaran a nuestros paisajes latinoamericanos. Ellos tenían una nueva forma de orar y nosotros los minerales. Nuevamente cerramos los ojos para aprender a orar como ellos. Cuando los abrimos, ellos tenían los minerales y nosotros una nueva forma de orar.

Finalmente, el siglo XX, fue testigo de cómo oleadas de misioneros norteamericanos que fueron expulsados de países del oriente por motivos políticos llegaron a Latinoamérica. Ellos nos enseñaron a que los cristianos no debíamos meternos en política sino que debíamos orar. Mientras orábamos con los ojos cerrados, sus compatriotas estaban financiando las dictaduras militares que tanto sufrimiento nos provocaron.

¿Qué quiero decir con todo? ¿Es acaso el típico discurso de un sudaca resentido? Simplemente quiero que aprendamos una lección para los nuevos tiempos que vivimos. En esta nueva época postcolonial, si vamos a orar, hagámoslo con los OJOS BIEN ABIERTOS.

¿TEÓLOGO DE LA LIBERACIÓN?


iglesia-puebloHace un tiempo que se han venido levantando rumores sobre mi persona. Lo que molesta un poco es que dichas personas no se atrevan a decirlo en la cara. Bueno el rumor dice llanamente que soy un teólogo de la liberación y que se debe tener cuidado con mis posturas teológicas.

Créanme que me siento alagado con que me tilden primeramente de teólogo y mucho más de teólogo de la liberación. Sin embargo, dudo que estas personas entiendan qué significa ser un teólogo de la liberación.

La Teología de la Liberación es una corriente teológica católica que comenzó en Iberoamérica después del Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (Colombia, 1968). Intenta responder a la cuestión que los cristianos de América Latina se plantean, cómo ser cristiano en un continente oprimido. ¿Cómo conseguir que nuestra fe no sea alienante sino liberadora?

No voy hacer una presentación formal de la teología de la liberación, cosa que no es objeto de esta reflexión, sin embargo, habría que decir que en el centro de esta teología está, por un lado una reflexión primera sobre la praxis, y por otra, el acento sobre los pobres como objeto preferencial de Dios y la iglesia, y como sujeto hermenéutico de la Biblia.

Desde mi formación inicial como teólogo y actualmente como pastor y profesor de teología me he ido convenciendo cada vez más sobre la necesidad de reformular los aspectos típicos del pensamiento evangélico en Latinoamérica. Por mucho tiempo se ha venido practicando un cristianismo evangélico que enfatiza en una salvación futura y donde lo que interesa es el alma del ser humano.

Creo que los evangelios y la Biblia en general nos muestran un modelo distinto. Jesús habló del reino de Dios. Un Reino que se hacía presente en la vida de las personas en forma concreta. Sanar, compartir la mesa, romper con el círculo de la exclusión y la violencia, entre otros, eran parte de la práctica de Jesús. La salvación es algo que se comienza a vivir en el presente; el evangelio no sólo tiene implicancias espirituales, sino que también sociales, económicas, éticas, políticas, etc. El evangelio se vive en la integralidad del ser humano.

En este camino formativo debo confesar que han sido importantes las reflexiones de teólogos de la liberación como Leonardo Boff, Jon Sobrino, Gustavo Gutiérrez, Ignacio Ellacuría, Frei Betto, Pedro Casaldáliga, Pablo Richard, el testimonio mismo de Oscar Romero. Sin embargo, mucho más importantes para mi vida ha sido la reflexión teológica que se ha venido gestando en la Fraternidad Teológica Latinoamericana en figuras cómo René Padilla, Samuel Escobar, Juan Stam, Sidney Roy, Pedro Arana, Oscar Pereira, Omar Cortés. Junto a estos últimos dos que fueron mis profesores del Seminario Teológico Bautista, Víctor Rey ha sido importantísimo por compartir juntos la labor pastoral en nuestra comunidad. También ha sido importante descubrir la vertiente anabautista, especialmente la reflexión de teólogos cómo Juan Driver y John H. Yoder.

Si por creer que el evangelio se debe entender de forma integral – es decir, tiene implicancias para la totalidad del ser humano y la sociedad – soy considerado un teólogo de la liberación, créanme que me halagan, sin embargo, no me considero como tal, hay algo sumamente importante y Dios quiera me ayude para lógralo, una vida total al servicio de los más necesitados.

MANIFIESTO EMERGENTE


cadenas-rotasTanta fe se tiene en Dios, en el Dios de las formulaciones dogmáticas, formulaciones precarias y reduccionistas, que la fe acaba por desaparecer. El espíritu intranquilo de los hombres y mujeres que insaciablemente buscan ir más allá de los márgenes enseñados, poco a poco vamos experimentando el dolor y el descontento de no haber aprovechado en su momento las oportunidades de romper los fríos muros que mantienen encarcelado a ese que, sin embargo, jamás y nunca podrá ser encarcelado.

Es por eso que hoy:

1. Declaramos nuestro inconformismo absoluto contra toda formulación que intente demostrar claridad absoluta.

2. Exigimos la destrucción total de aquellas viejas murallas para darnos cuenta de que lo que estaba allí ya no está, quizás nunca estuvo ahí.

3. Reclamamos ver y experimentar con nuestros propios ojos y no con los ojos miopes y autoritarios del pasado sea de quienes sean, tenga la autoridad que tenga.

4. No queremos más discursos autoritarios ni altares sagrados desde donde se imponga la verdad, sino que deseamos descubrirla en un camino comunitario y horizontal.

5. Volvemos a ser como niños recién nacidos; no para asimilar lo que de manera reduccionista otros han escuchado, sino para explorar y experimentar con nuestras manos, con nuestros oídos, con nuestra boca, con nuestro gusto, con nuestro olfato y con todo nuestro ser.

6. Anhelamos recuperar la multiplicidad de manifestaciones del lenguaje para dialogar y relacionarnos entre los individuos y con lo sagrado.

7. Es nuestro deber recuperar la integralidad del ser humano para poder vivir y desarrollar plenamente nuestra humanidad.

8. Creemos que ser iglesia trasciende toda estructura. No apoyamos las estructuras jerárquicas y verticales. Ser iglesia es compartir la vida en comunidad.

9. Anhelamos tener un genuino encuentro con el Dios de Jesús y para ello es fundamental el testimonio de los evangelios y la Biblia en su totalidad, sin embargo, somos conscientes que toda lectura es una aproximación interpretativa.

10. Exigimos que la FE vuelva a adquirir su condición de FE.

HE AQUÍ, YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS