La historia de un hombre prosperado


dineroEsta es la historia de un hombre común y corriente que, junto a otro hombre, decidieron que era el tiempo de hacer algo con esa inmensa multitud de personas que necesitaban experimentar en sus vidas a Dios.

Un día, reconociendo en si mismo las habilidades que tenían para comunicar, decidieron que para llevar a cabo su proyecto de forma más expedita era necesario tener un canal de televisión. Fue así como impulsados por su idea, se fueron abriendo camino para conseguir sus objetivos. Unos cuantos que simpatizaron con sus ideas fueron apoyando el proyecto.

Así fue como con bastante osadía decidieron arrendar un canal de televisión en desuso. No había que perder tiempo, había que salir al aire y transmitir el preciado mensaje ¡Luz! ¡Cámara! ¡Acción! De esa forma se daba inicio a las transmisiones del primer canal evangélico. Sin embargo, una inquietud saltaba a la vista, ¿cómo se financiaría tan magno proyecto?

La solución estaba en la Biblia ¡Dios bendice al dador alegre! Luego, el mensaje era más atractivo si se enfatizaba en la idea de que Dios prospera al dador alegre. Sí, definitivamente esto daba resultado, pero se podía aún ser más eficiente. Entonces era necesario formular las reglas de dichas transacciones. La solución nuevamente estaba en la Biblia; Dios multiplica la siembra del sembrador al ciento por uno. Entonces no había duda. Se les explicaba a los visitantes del estudio y a la audiencia que, si daba mil el señor se los multiplicaría en cien mil. Si daba diez mil el señor de lo multiplicaría por millones. Esto si que daba resultado, se podía sustentar los gastos del canal y por supuesto sostener a los evangelistas.

Pronto, aquel hombre común y corriente, sintió la necesidad de comprarse un auto, pero como Dios prospera a sus hijos, no podía comprarse cualquier auto, así se compró un porsche. Luego como hijos del Rey no se podían comprar cualquier ropa, debían vestirse como reyes, así que de vez en cuando viajaban a Miami para comprar sus lujosas tenidas.

DineroFacil2Dios realmente prosperaba. Prosperaba el canal, prosperaban los evangelistas, pero, ¿y la gente que daba? ¿Esos personas comunes y corrientes que confiaban en las promesas de los evangelistas? No lo sabemos. Al parecer no. La gente que asistía a los multitudinarios encuentros no siempre era la misma. Cuando transito por la ciudad, no veo autos lujosos por todas partes, tampoco veo a la gente de ese tipo de iglesias y ese tipo de creencias con tenidas exclusivas.

Finalmente, el proyecto del canal no se concreto. La visión cambió. Ahora era necesaria una mega-iglesia.

Hace un momento entré a una librería y para mi sorpresa me encontré con un libro. Uno de estas personalidades plasmaba en un libro sus experiencias. El libro explica que existe un secreto que podemos descubrir por medio de la fe, este secreto nos llevará al éxito. Dios quiere que seas un hombre de éxito.

No tengo la menor duda que si sigues las experiencias de este personaje, que como él hay muchos, no solo dentro del cristianismo, llegaras a ser próspero y a tener éxito según estos márgenes.

A veces me pregunto, ¿Qué pensará Jesús? ¿Cuál será el éxito según Jesús? Estoy totalmente seguro que no pasa por estos modelitos. Mientras tanto aún las personas sienten la necesidad de buscar a Dios. Otros simplemente se defraudaron.

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