No existe evangelio sin cultura


jesusUno de los grandes problemas que ha tenido que enfrentar el cristianismo a lo largo de su historia, es el de la relación entre evangelio y cultura. El cristianismo surge en un contexto muy específico. Su origen está determinado por un espacio y un tiempo concreto. Esto es, en la palestina del primer siglo y bajo el dominio del imperio romano.

Jesús era un judío. Estuvo determinado por una cosmovisión específica, la judía. Nació cómo un judío, creció como un judío, llevó a cabo su ministerio bajo las posibilidades que le ofrecía su tiempo, oró como judío, su visión de Dios estuvo determinada por su contexto aunque claramente intentó ir más allá del status quo. Sin embargo, aunque le reconozcamos el mérito a la originalidad, su mensaje tiene aroma a mediterráneo oriental del primer siglo de nuestra era. Reconocemos que para entender su proyecto debemos hacer el esfuerzo de ubicarnos en su contexto histórico. Al menos, esa es nuestra pretensión.

Pero la problemática no termina allí. Sabemos que el mensaje de Jesús no hubiese traspasado las fronteras de palestina, si no hubiesen existido hombres como Pablo o como Juan que fueron capaces de reconocer las limitaciones culturales del mensaje e hicieron el esfuerzo hermenéutico de traducirlo de tal manera que pueda ser experimentado por las personas en los distintos contextos del orbe romano y más allá. Así junto al cristianismo palestinense que no tenía ningún problema en conciliar el mensaje de Jesús con sus prácticas religiosas identitatarias como la circuncisión, el sábado o asistir al templo, también surgió un conjunto de cristianismos en versiones helenistas. Digo cristianismos porque no sólo existió uno. Podemos decir que existió un cristianismo en versión paulina, un cristianismo en versión juanina en el Asia Central, un cristianismo alejandrino en Egipto, un cristianismo romano entre otros. Que después, en el siglo IV, y bajo la venia imperial se imponga una versión, es decir el romano, ese es otro tema.

Este breve paso por la historia del cristianismo primitivo nos ha hecho entrever que es imposible que se de el evangelio sin cultura. Sin embargo, el cómo se relacionan estos dos conceptos no se interpreta de la misma forma.

Desde la modernidad algunos sectores de las iglesias cristianas creen que el evangelio se puede experimentar de manera acultural. Es decir, el mensaje de Jesús puede ser entendido sin llevar a cabo una interpretación de este.

Desde otra perspectiva algunos sostienen la necesidad de contextualizar el evangelio. Es decir, el mensaje de Jesús tiene que necesariamente tomar la forma cultural en la que está inserto el sujeto, sin embargo, se cree que el esfuerzo estaría en despojar el mensaje de Jesús de su ropaje cultural, desnudarlo hasta llegar a su estado más puro y de ahí insertarlo en la cultura del sujeto.

20070615191154_022Sin embargo, de algo no nos habíamos percatado si no fuera gracias a la crítica postmoderna. Y es que en el afán de descubrir la esencia del evangelio para traducirlo a nuestro contexto, no nos dábamos cuenta que nosotros mismos estamos sujetos a las limitaciones de nuestro contexto. No sólo Jesús es un hijo de su tiempo, no sólo Pablo o Juan, sino que nosotros mismos al intentar descubrir el mensaje de Jesús lo estamos haciendo bajo la mirada de nuestro contexto. No nos podemos quitar los anteojos. Durante mucho tiempo creímos poder llegar a la esencia del mensaje de jesús y de esta manera plantarlo en nuestro contexto moderno, sin embargo, lo que hicieron fue experimentar el cristianismo con los lentes de la modernidad. Pablo, Juan y tantos otros leyeron el mensaje de Jesús bajo los lentes del helenismo.

Esto nos da pie para lo siguiente. Cuando muchos defienden la verdad del evangelio están defendiendo el evangelio que ellos viven bajo los lentes de la modernidad. El problema está en que estamos atravesando el umbral de una nueva era y el cristianismo tradicional se niega a cruzar el umbral. Este es el gran problema de fondo por el cual atraviesa la iglesia. Estoy seguro que el cristianismo del futuro es un cristianismo leído y experimentando bajo nuestro nuevo contexto.

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2 comentarios en “No existe evangelio sin cultura

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